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Métodos de control

Control biológico

En la gestión integrada de plagas, la utilización del control biológico mediante el uso de enemigos naturales o parasitoides es clave. Sin embargo, en el caso de D. aberiae todavía no se han encontrado depredadores o parasitoides eficaces. El coccinélido depredador Cryptolaemus montrouzieri puede llegar a controlar las poblaciones de D. aberiae. No obstante, el problema del uso de este coccinélido en futuros programas de control biológico radica en que controla las poblaciones de D. aberiae una vez éste ya ha producido los daños.

Larva de Cryptolaemus montrouzieri alimentándose de D. aberia

Larva de Cryptolaemus montrouzieri alimentándose de D. aberiae

Por otra parte, no se ha identificado ningún parasitoide que pueda resultar interesante de cara a futuros programas de control biológico, ni en las parcelas donde se han realizado seguimientos ni en los ensayos de laboratorio donde se han probado cinco especies diferentes de parasitoides himenópteros: Anagyrus pseudoccoci (Girault), Leptomastix algirica Trjapitzin, Acerophagus angustifrons (Gahan), Tetracnemoidea peregrina (Timberlake) y Cryptanusia comperei (Timberlake) (Hymenoptera: Encyrtidae). Por lo tanto, el control biológico debería pasar por la introducción de parasitoides exóticos, principalmente de su área de origen, donde D. aberiae no es una plaga.

 Control químico

Tratamientos recomendados

 Tras la realización de varios ensayos tanto de laboratorio como de campo se ha podido comprobar que las materias activas más eficaces son el clorpirifos y el metil-clorpirifos que afectan tanto a las ninfas, como a las hembras y a los ovisacos.

En caso de tener que realizar tratamiento fitosanitario, la materias activas recomendadas son las siguientes:

Modo de acción Materia activa Plazo seg.
Inhibidor síntesis lípidos spirotetramat 14
Físico, asfixia. Aceite de parafínico *
Inhibidor de la aceticolinesterasa Clorpirifos 21
Metil Clorpirifos 15

Recomendaciones:

En caso de tener que realizar más de una aplicación se debe alternar entre las materias activas con distinto modo de acción, con el fin de evitar la aparición de resistencias.

Los plaguicidas deben utilizarse a las dosis recomendadas para evitar la aparición de resistencias o pérdida de eficacia de la aplicación.

Todas las aplicaciones químicas deben realizarse con equipos previamente calibrados. Se debe considerar el uso de un adecuado volumen, presión y velocidad de aplicación, de manera que se asegure una apropiada cobertura vegetal.

La técnica de aplicación debe permitir alcanzar bien el envés de las hojas, procurando una buena cubrición de éstas en todas las plantas. Para las aplicaciones en pulverización es aconsejable la utilización de mojantes.

Realizar los tratamientos sobre focos, si están bien delimitados.

Cuando la presencia de melaza es abundante, se deberá dar primero un tratamiento para lavar y disolver dicha melaza con detergente a la dosis de 1 gr/l de agua. Esta acción ayuda además al control de la plaga.