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Mancha marrón de las mandarinas

Descripción

La mancha marrón de las mandarinas está causada por un patotipo del hongo Alternaria alternata (Fr.) Keissl. que, a diferencia de las cepas de Alternaria saprofitas, tiene la particularidad de producir una toxina que afecta de forma específica a un grupo de variedades de mandarina. La enfermedad está ampliamente distribuida en las principales regiones citrícolas del mundo, tanto en las zonas de clima húmedo como semiárido. Prácticamente todos los países citrícolas del Mediterráneo están afectados por la mancha marrón.

El patógeno se reproduce mediante esporas asexuales (conidias) que forma sobre las lesiones en frutos, hojas, brotes y la hojarasca. El hongo puede colonizar también restos de malas hierbas y otros sustratos orgánicos en descomposición. Las conidias se diseminan por acción del viento y las salpicaduras de lluvia. Las hojas son susceptibles a la infección únicamente durante sus primeras fases de crecimiento, pero los frutos pueden infectarse en cualquier momento durante todo su ciclo de desarrollo. En nuestras condiciones, la mayor parte de las infecciones se producen con temperaturas superiores a 12ºC y más de 2 mm lluvia. La intensidad de las infecciones es mayor a medida que aumentan la temperatura y la humedad. Debido al efecto de la toxina, el periodo que trascurre entre la infección y la aparición de síntomas es de tan sólo 1-2 días.

Síntomas y daños

Actualmente, en nuestro país las variedades de mandarina más afectadas por la mancha marrón son ‘Fortune’, ‘Nova’, ‘Murcott’ y ‘Minneola’. En algunos países se han descrito también daños en algunas variedades de pomelo, pero al parecer son de poca importancia y no requieren de medidas de control específicas. Las lesiones foliares de la mancha marrón se caracterizan por la aparición de necrosis que se expanden siguiendo las nervaduras de las hojas. Las hojas infectadas sufren una abscisión prematura y es frecuente ver defoliaciones muy intensas en las parcelas afectadas. En los frutos aparecen excrecencias suberosas y necrosis de tamaño y forma variable. Estas lesiones afectan únicamente a la corteza y no penetran en los lóculos. Las infecciones en los frutos jóvenes provocan su abscisión prematura, afectando negativamente al rendimiento productivo de las parcelas. En los frutos adultos, las lesiones reducen notablemente su calidad comercial.

Lesiones necróticas causadas por A. alternata en fruto de 'Fortune'

Lesiones necróticas causadas por A. alternata en fruto de ‘Fortune’

Defoliación intensa causada por infecciones de A. alternata

Defoliación intensa causada por infecciones de A. alternata

Costras suberosas causadas por A. alternata en fruto de 'Murcott'

Costras suberosas causadas por A. alternata en fruto de ‘Murcott’

Figura 3.- Fruto joven de tangelo 'Minneola' afectado de mancha marrón

Fruto joven de tangelo ‘Minneola’ afectado de mancha marrón

Figura 5.- Síntomas foliares típicos de mancha marrón

Síntomas foliares típicos de mancha marrón

Figura 6.- Huerto de cítricos diseñado para mejorar la circulación del aire

Huerto de cítricos diseñado para mejorar la circulación del aire

Ver mapa de avisos de alternaria

Método de detección y seguimiento de la enfermedad

En las parcelas afectadas, la presencia de inóculo del patógeno es continua durante todo el año. Las infecciones vienen determinadas principalmente por la presencia de tejido vegetal susceptible (hojas jóvenes y frutos) y condiciones ambientales favorables para la enfermedad (temperatura y humedad). Actualmente es posible predecir el inicio y la duración de los períodos de infección mediante el seguimiento de las condiciones de temperatura, lluvia y humedad en la parcela. Esto permite programar los tratamientos fungicidas de una forma más eficiente, evitando aplicaciones innecesarias.

Por lo general, en nuestras condiciones los períodos críticos de infección se dan durante los meses de primavera y final de verano-otoño, debido principalmente a la presencia de lluvias junto con temperaturas suaves. No obstante, estos periodos pueden variar según la distribución de las lluvias en cada año y cada zona geográfica.

Umbral de actuación contra la enfermedad

El control de la enfermedad es estrictamente preventivo, por lo que no existe un umbral de actuación. Una vez establecida, la erradicación de la enfermedad en la parcela es prácticamente imposible. Las parcelas de variedades sensibles deben someterse a un programa de control desde los primeros años de plantación.

Control químico

Los compuestos de cobre y mancozeb son fungicidas efectivos frente a la mancha marrón. Las aplicaciones deben realizarse con antelación al inicio de lo períodos de infección para proteger las hojas jóvenes y los frutos. Para ser efectivas, las aplicaciones fungicidas deben procurar un buen recubrimiento. Mientras persista el período de infección, estos tratamientos deben repetirse cada 15-21 días o después de lluvias intensas que puedan lavar el producto. Debido a la acción de la toxina que emite el patógeno durante la infección, la aparición de síntomas es muy rápida y la aplicación curativa de fungicidas no es efectiva.

Control biológico

No hay ninguna alternativa de este tipo validada para el control de la mancha marrón

Medidas culturales

Las medidas culturales son fundamentales para el control de la mancha marrón. En general hay que evitar las situaciones que favorezcan la presencia de humedad en la parcela junto con tejido vegetal susceptible. No es recomendable cultivar variedades sensibles en zonas húmedas y poco ventiladas, ni tampoco bajo umbráculos de malla u otras estructuras que dificulten la circulación de aire. Es muy importante orientar las filas a los vientos dominantes y emplear marcos de plantación amplios para favorecer la ventilación. En las parcelas ya establecidas, hay que evitar los riegos por inundación y es recomendable mantener el suelo desnudo, sin cubierta vegetal ni restos de poda, para reducir la humedad ambiental. En algunos casos es posible actuar también mediante poda para mejorar la ventilación. Es importante realizar una programación adecuada del abonado nitrogenado y el riego para evitar la profusión de brotaciones jóvenes, altamente susceptibles a la enfermedad. En este sentido, se recomienda evitar el uso de patrones muy vigorosos como el Citrus macrophylla. En la práctica es muy difícil conseguir una reducción de inóculo significativa en la parcela, ya que el patógeno está distribuido en los diferentes órganos afectados en la copa del árbol, la hojarasca del suelo y las malas hierbas.