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	<title>GIP Cítricos (IVIA) &#187; Recomendaciones</title>
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	<description>Gestión integrada de plagas de cítricos</description>
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		<title>1.- Conceptos básicos</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 09:07:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<img src="http://gipcitricos.ivia.es//wp-content/uploads/2010/08/Recomendaciones-copy.jpg" width="215" height="150" alt="Recomendaciones" title="Recomendaciones" /><br/>El objetivo de un tratamiento fitosanitario es distribuir un producto plaguicida de manera eficiente y respetuosa con el operador y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<img src="http://gipcitricos.ivia.es//wp-content/uploads/2010/08/Recomendaciones-copy.jpg" width="215" height="150" alt="Recomendaciones" title="Recomendaciones" /><br/><p style="text-align: justify;">El <strong>objetivo</strong> de un tratamiento fitosanitario es distribuir un producto plaguicida de manera eficiente y respetuosa con el operador y con el medio ambiente. Para ello, el tratamiento debe:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>realizarse de manera segura para el operador</li>
<li>controlar adecuadamente la plaga, influyendo lo menos posible en la fauna útil y en el resto del ecosistema</li>
<li>dejar en el fruto la menor cantidad posible de residuos que puedan afectar a la salud humana</li>
<li>ser económicamente rentable</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La aplicación de la mayor parte de los tratamientos fitosanitarios se realiza mediante pulverización o espolvoreo. La pulverización consiste en el fraccionamiento en gotas de un caldo, que es la mezcla del producto fitosanitario con un líquido (normalmente agua), y su reparto sobre toda o parte de la superficie de los árboles. El espolvoreo se basa en distribuir, por medio mecánicos o neumáticos, partículas finas de productos en polvo. También se aplican productos sistémicos a través del riego o mediante inyecciones en el tronco, pero en este capítulo no nos referiremos a estos tratamientos, ya que actualmente no están muy mecanizados.</p>
<p style="text-align: justify;">Casi todos los tratamientos insecticidas que se aplican a cítricos se realizan mediante pulverización hidráulica. Para ello, el caldo se hace pasar a presión por un orificio practicado en la boquilla. La resistencia que opone el orificio a la vena líquida a presión produce la fragmentación en gotas. La propia presión proporciona la energía necesaria para su transporte.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando para favorecer el transporte de las gotas hacia la vegetación y remover las hojas de los árboles se utilizan corrientes turbulentas de aire producidas por un ventilador se produce  lo que se conoce como pulverización hidráulica asistida por aire o pulverización hidroneumática.</p>
<p style="text-align: justify;">Al aplicar un producto fitosanitario se pretende que éste alcance el objetivo. Sin embargo, parte del caldo se escurre de los árboles y cae al suelo (es lo que se denomina escorrentía) o sale de las copas de los árboles y se dirige hacia la atmósfera (deriva) (Figura 1). La norma ISO 22866 define como deriva a la cantidad de producto fitosanitario que se transporta fuera del área tratada  por la acción de las corrientes de aire durante el proceso de aplicación. Para que un tratamiento sea eficiente, a la vez que respetuoso con el medioambiente, es necesario minimizar las pérdidas por escorrentía y deriva y conseguir un recubrimiento adecuado de determinadas partes del árbol.</p>
<p style="text-align: justify;">El tamaño con que se producen las gotas influye tanto sobre la eficacia del tratamiento para controlar la población del fitófago como sobre la eficiencia del mismo. Por un lado, las gotas deben ser pequeñas: a igualdad de volumen aplicado, se consigue un mayor recubrimiento de la superficie cuando el diámetro de los impactos es menor. Además, las gotas pequeñas se adhieren mejor a los órganos de la planta y no escurren. Por otro lado, cuanto mayor masa tienen las gotas, más fácilmente se pueden dirigir (se ven menos afectadas por los fenómenos de deriva) y  se evaporan más despacio. Así pues, para una correcta aplicación se debe conseguir un equilibrio: la gota debe ser lo suficientemente pequeña para producir un adecuado recubrimiento y no escurrir, y lo suficientemente grande como para poder ser dirigida adecuadamente, no evaporarse antes de llegar a la planta y permanecer un tiempo suficiente sobre ella.</p>
<p>  <a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Deriva_escorrentia.jpg"><img class="size-medium wp-image-8161 aligncenter" alt="Deriva_escorrentia" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Deriva_escorrentia-225x119.jpg" width="225" height="119" /></a></p>
<p style="text-align: center;" align="center"><i>Figura </i><i>1</i><i>. </i><i>Distribución del producto fitosanitario pulverizado. Deriva y escorrentía.</i></p>
<p style="text-align: justify;">Existen tres factores que influyen sobre la efectividad del tratamiento para controlar una plaga: la capacidad biocida del producto, el momento en que se realiza el tratamiento y la correcta selección y adecuada regulación de la maquinaria, que es la responsable de proporcionar el caudal de caldo y el tamaño de gotas adecuados al tratamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La capacidad biocida de los productos fitosanitarios debe ser demostrada a la hora de su registro. Toda la información sobre qué productos están registrados en cítricos para las diferentes plagas se puede encontrar en página web del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA)  (http://www.mapama.gob.es/es/agricultura/temas/sanidad-vegetal/productos-fitosanitarios/registro/menu.asp).</p>
<p style="text-align: justify;">Asumiendo que se utiliza un producto con la capacidad biocida adecuada, el momento en que se aplica influye mucho en su eficacia, pues ésta depende enormemente del estado de desarrollo en que se encuentran las formas vivas de la población de la plaga y de las condiciones meteorológicas.  Como se ha visto en los capítulos anteriores, a medida que los individuos se desarrollan, varía su sensibilidad a la acción de los productos fitosanitarios, ya que pueden desarrollar escudos, colonias, telarañas o excretar sustancias que los protegen y evitan o reducen la posibilidad de que el producto alcance sus órganos sensibles. Por este motivo, se recomienda realizar los tratamientos cuando existe una mayoría de individuos que se encuentra en la fase más sensible al producto.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo que se refiere a las condiciones meteorológicas, existen intervalos favorables de temperatura, humedad relativa y velocidad del viento que aumentan la persistencia del producto o favorecen la llegada del mismo hasta el objetivo. Así, como norma general, se recomienda realizar los tratamientos a temperaturas menores de 25 °C, humedades relativas superiores al 50 % y prácticamente en ausencia de viento (vientos menores a 3 m/s). En condiciones de temperatura alta o humedad relativa baja, se produce una fuerte evaporación de las gotas de pulverización, lo que  provoca una disminución de su tamaño y favorece la deriva, llegando incluso a producir su desaparición antes de que alcancen el objetivo. Asimismo, si las condiciones meteorológicas producen una rápida evaporación del producto depositado sobre el árbol, su efecto biocida puede ser menor, ya que disminuye el tiempo de exposición de la plaga al mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">El exceso de viento incrementa la deriva, lo mismo que las corrientes verticales que se producen cuando el aire que está en contacto con el suelo se calienta y asciende. Estas situaciones de inestabilidad atmosférica se dan, por ejemplo, en las horas centrales de los días de verano, sobre todo en las zonas en las que rigen las brisas litorales.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo general,  los profesionales del sector tienen mucha información sobre los diferentes productos fitosanitarios que hay en el mercado. Sin embargo, falta información sobre la manera correcta de distribuirlos y la eficacia de los tratamientos depende mucho de la forma en que se aplican. De aquí la importancia de la correcta utilización y mantenimiento de la maquinaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Como comentamos anteriormente, para una correcta pulverización del producto la máquina debe proporcionar un  tamaño adecuado de las gotas, que depende del  modo de actuación del producto y de la plaga que se pretende controlar.  Según su modo de actuación, los productos fitosanitarios se clasifican en:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>De contacto: son aquellos que al entrar en contacto con los fitófagos penetran en los mismos.</li>
<li>De inhalación: producen vapores que afectan a los fitófagos al ser respirados</li>
<li>De ingestión: son productos que son tóxicos al ser ingeridos por los fitófagos.</li>
<li>De sofocación: actúan físicamente, bloqueando las vías respiratorias. Un ejemplo típico son los aceites minerales, que no actúan por contacto sino cubriendo las vías respiratorias del fitófago.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Teniendo en cuenta el modo de acción de los productos y el tipo de plaga a combatir, los tratamientos fitosanitarios también se pueden clasificar según su modo de distribución, distinguiendo entre:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Tratamientos de cobertura. Son los que se emplean más habitualmente en citricultura puesto que la mayoría de las plagas se fijan a los órganos vegetales o tienen reducida movilidad. En ellos se pretende un gran recubrimiento en determinadas zonas del árbol para aumentar la probabilidad de alcanzar al fitófago. Para ello, se utilizan grandes volúmenes de caldo. Sin embargo, en los tratamientos de cítricos es muy difícil conseguir un recubrimiento homogéneo dada la  forma globosa y el denso follaje de los árboles, de ahí la importancia de ajustar correctamente las máquinas.</li>
<li>Tratamientos cebo: En estos tratamientos el objetivo es atraer al insecto hacia el insecticida, por lo que su eficacia no depende tanto del recubrimiento. Se emplean en el caso de plagas móviles, como la mosca mediterránea de la fruta. Para ello se trata de pulverizar el producto junto con un atrayente para formar pequeños depósitos sobre la vegetación, que actúen como un  cebo. En general, no es necesario aplicarlos sobre las copas de todos los árboles, ni penetrar en el interior de las mismas. Normalmente los tratamientos cebo necesitan tamaños de gotas grandes (1-4 mm de diámetro) para aumentar el tiempo de permanencia del producto sobre el árbol y no requieren elevados volúmenes de caldo.</li>
<li>Tratamientos sistémicos: se distribuyen por el árbol gracias a que se transportan por la savia. En ellos no se necesitan grandes recubrimientos.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El tamaño y cantidad de las gotas en que se distribuye el producto depende del tipo de boquilla, de su sección de salida y de la presión con que llega el caldo hasta la misma, además, de las características intrínsecas del líquido a pulverizar. En una boquilla, a mayor presión se distribuye más cantidad de caldo y se consiguen gotas más finas, por lo que es fundamental seleccionar adecuadamente las boquillas y controlar la presión para producir un adecuado tamaño de gotas.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el punto de vista del ajuste de  la maquinaria, un tratamiento homogéneo se consigue seleccionando adecuadamente:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>la presión de trabajo y el tipo de boquilla con que se realiza el tratamiento, que debe producir el tamaño de gota deseado.</li>
<li>la velocidad de trabajo, que hace variar tanto el recubrimiento que se alcanza como la cantidad de producto que se deposita por unidad de superficie,</li>
<li>en el caso de los pulverizadores asistidos por aire,  el caudal y la velocidad del mismo, para alcanzar las zonas que se pretenden tratar y mover las hojas para que el producto se deposite en toda la superficie objetivo.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><b> </b></p>
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		<title>2.- Equipos de pulverización</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 08:07:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<img src="http://gipcitricos.ivia.es//wp-content/uploads/2010/08/Recomendaciones-copy.jpg" width="215" height="150" alt="Recomendaciones" title="Recomendaciones" /><br/>Los equipos que se emplean para realizar tratamientos fitosanitarios contra las plagas de los cítricos son de pulverización hidráulica, con [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<img src="http://gipcitricos.ivia.es//wp-content/uploads/2010/08/Recomendaciones-copy.jpg" width="215" height="150" alt="Recomendaciones" title="Recomendaciones" /><br/><p style="text-align: justify;">Los equipos que se emplean para realizar tratamientos fitosanitarios contra las plagas de los cítricos son de pulverización hidráulica, con y sin asistencia de aire. A continuación se indican los equipos que se emplean:</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Mochilas</b></p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de equipos con depósitos de plástico de poca capacidad, que se cuelgan a la espalda a modo de mochila, de ahí su nombre (Figura 2).  En función de su fuente de energía existen dos tipos de mochilas: manuales y eléctricas.</p>
<div id="attachment_1400" style="width: 113px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-2.-Mochila-.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-2970  " alt="Figura 2. Mochila de pulverización." src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-2.-Mochila--103x155.jpg" width="103" height="155" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 2. Mochila de pulverización.</p></div>
<p style="text-align: justify;">En las manuales la presión se genera continuamente por el operador,  quien acciona una pequeña bomba con una palanca. Por norma, esta palanca debe poder ser fácilmente instalada a  la derecha o a la izquierda del operario. El depósito dispone de una cámara de aire que actúa como acumulador de presión. Esta cámara debe tener un volumen de al menos diez veces la cilindrada de la bomba, para conseguir una salida de líquido a presión aproximadamente constante sin necesidad de un bombeo rítmico continuo. Las bombas pueden ser de pistón (hasta 6 bar) o de membrana (hasta 4 bar).</p>
<p style="text-align: justify;">En las mochilas eléctricas la presión se genera con una bomba eléctrica, generalmente de membrana, alimentada por una batería. En ambos tipos de mochila la distribución del producto se realiza con una lanza, al final de la misma se encuentra una boquilla o varias de ellas acopladas a una pequeña barra.</p>
<p style="text-align: justify;">El mercado ofrece una gran oferta de mochilas, pero todas ellas deben cumplir con las normas ISO 19932-1:2006 e ISO 19932-2:2006, relativas a los ensayos de seguridad, resistencia mecánica y estanqueidad que deben superar. A la hora de adquirirlas, se debe tener en cuenta que han de tener suficiente capacidad de bombeo y han de disponer de sistemas que eviten que el operario entre en contacto accidentalmente con el líquido. Es muy importante que tengan suficiente resistencia mecánica para soportar su empleo prolongado, sobre todo para evitar la rotura del depósito o la falta de estanqueidad del equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se recomienda que el depósito no sobrepase los 15 litros de capacidad máxima y no debe presentar fugas aunque esté tumbado en el suelo. Debe tener una boca suficientemente ancha para facilitar su llenado con un cubo y disponer de un dispositivo en la parte baja para facilitar el vaciado cuando se finaliza una aplicación.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Equipos hidráulicos de mangueras y “pistolas”</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Suponen un grado de intermedio mecanización, ya que, aunque generan la presión del caldo sin apenas intervención de los operarios, la distribución del mismo sobre la vegetación se realiza manualmente (Figura 3). Son equipos que disponen de depósitos de gran capacidad (500-2000 l),  arrastrados o suspendidos por el tractor.</p>
<div id="attachment_2970" style="width: 221px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-3.-Pulverizador-hidráulico-de-pistolas2.jpg" target="_blank"><img class="size-thumbnail wp-image-2970 " title="Figura 3. Pulverizador hidráulico de pistolas" alt="Figura 3. Pulverizador hidráulico de pistolas." src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-3.-Pulverizador-hidráulico-de-pistolas2-150x150.jpg" width="211" height="211" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 3. Pulverizador hidráulico de pistolas.</p></div>
<p style="text-align: justify; padding-left: 180px;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Son equipos que también se denominan de chorro proyectado porque la energía necesaria para que el caldo llegue a su objetivo se consigue principalmente por la presión del líquido. El alcance de las gotas producidas por la boquilla depende principalmente de la presión, por lo que se suelen emplear presiones elevadas (20-30 bar) para alcanzar el interior y las partes altas de la copa de los árboles.</p>
<p style="text-align: justify;">Las boquillas se colocan sobre un dispositivo manual (pistola), que se conecta a la bomba mediante una manguera flexible, lo que facilita el movimiento del operario entre los árboles. Se recomienda que las mangueras sean menores de 25 m para que sean manejables y reducir las pérdidas de presión entre la bomba y las boquillas. Asimismo, su diámetro debe ser suficiente para no incrementar las pérdidas de carga.</p>
<p style="text-align: justify;">Las pistolas tienen un sistema de apertura y cierre regulable que permite modificar el ángulo de apertura del chorro proyectado.  Al variar el ángulo de apertura se modifica el diámetro del conducto de salida del  caldo y, por tanto, la presión, por lo que se modifica el alcance y tamaño de las gotas producidas. Se recomiendan ángulos de apertura de 25-35º.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Equipos hidráulicos asistidos por aire (turboatomizadores)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Son los equipos que permiten el mayor grado de mecanización de la aplicación, pues únicamente requieren al conductor del tractor. Además, permiten reducir el consumo de agua y las pérdidas de producto por escurrimiento. Por permitir el tratamiento en un corto espacio de tiempo, consiguen que éste se pueda realizar en el momento de máxima sensibilidad de la plaga.</p>
<p style="text-align: justify;">En el mercado se pueden encontrar equipos suspendidos de hasta 1000 l, pero la mayoría de los que se emplean actualmente son arrastrados y con depósitos de mayor capacidad (1000-3000 l).</p>
<p style="text-align: justify;">Se denominan equipos de pulverización hidráulica asistidos por aire (Figura 4) o de pulverización de chorro transportado porque las gotas producidas en la boquilla se incorporan a una corriente de aire que asegura su transporte hasta el cultivo, al mismo tiempo que remueve el follaje. Además de disponer de un circuito hidráulico similar al de los equipos anteriores, tienen un sistema de movimiento del aire formado por un ventilador de flujo axial y deflectores. El ventilador genera el caudal de aire y los deflectores lo conducen de la manera deseada, haciéndolo pasar alrededor de las boquillas y con la turbulencia necesaria para mover las hojas de la copa.</p>
<div id="attachment_1408" style="width: 235px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-4.-Turbo1.jpg" target="_blank"><img class="size-medium wp-image-1408" title="Figura 4. Pulverizador hidráulico asistido por aire" alt="Figura 4. Pulverizador hidráulico asistido por aire" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-4.-Turbo1-225x300.jpg" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 4. Pulverizador hidráulico asistido por aire</p></div>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de ventiladores  disponen de una caja de cambio que permite dos relaciones de multiplicación entre la toma de fuerza del tractor  y el eje del ventilador, por lo que pueden producir dos caudales de aire. En general, se recomienda el caudal más bajo para realizar los tratamientos dirigidos hacia el exterior de la copa o cuando se trabaja con árboles pequeños o muy poco densos. El caudal mayor se emplea cuando se requiere que el producto penetre en la vegetación o alcance los troncos, en árboles de tamaño medio o grande y con vegetación de normal a densa.</p>
<p style="text-align: justify;"> Al eje del ventilador se le acopla un embrague que permite interrumpir el giro de la hélice sin tener que desconectar la toma de fuerza y lo protege de posibles enganchones.</p>
<p style="text-align: justify;">La calidad del equipo generador del caudal de aire es determinante para conseguir un buen tratamiento. El equipo debe proporcionar el mismo caudal a ambos lados del sentido de marcha, con el fin de que los árboles se traten homogéneamente por ambas caras. Además, el aire debe salir a velocidades y direcciones adecuadas para mover las hojas, pero sin traspasar demasiado la copa del árbol. Para ello, los fabricantes incorporan distintos tipos de deflectores, tanto en la aspiración del ventilador (para conseguir que el caudal se distribuya a partes iguales por ambos lados), como a la salida del mismo (para producir una turbulencia dirigida hacia el árbol). Algunos equipos presentan deflectores verticales a la salida del ventilador para  reducir las pérdidas por deriva.</p>
<p style="text-align: justify;">La presión del circuito hidráulico no debe ser alta, como en el caso de los equipos de pistolas, ya que únicamente tiene la misión de formar las gotas, no de transportarlas. Por ello,  se recomienda en torno a 7-15 bar. Las presiones mayores generan más consumo de combustible, desgaste de las bombas y circuitería hidráulica y dan lugar a gotas demasiado pequeñas que favorecen su evaporación y deriva.</p>
<p style="text-align: justify;">La velocidad de avance durante tratamientos fitosanitarios en cítricos se recomienda que sea entre 1 y 3 km/h. Las velocidades más bajas se emplean cuando se requiere que el producto penetre en la vegetación, y las más altas cuando los tratamientos van dirigidos al exterior de la copa.</p>
<p style="text-align: justify;"> Los volúmenes de caldo a pulverizar dependen de la plaga, el producto y la vegetación de la parcela. Con el fin de ayudar al agricultor a decidir qué volumen de caldo emplear en un tratamiento hemos desarrollado la herramienta “<a href="http://gipcitricos.ivia.es/recomendacion-de-volumen" target="_blank">RECOMENDACIÓN DE VOLUMEN</a> ” que se encuentra en el bloque final de<a href="http://gipcitricos.ivia.es/area/tratamientos-fitosanitarios/recomendaciones" target="_blank"> CALCULADORAS</a>.</p>
<div>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p style="text-align: justify;">
</div>
</div>
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		<title>3.- Elementos de las máquinas</title>
		<link>http://gipcitricos.ivia.es/elementos-maquinaria.html</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 07:17:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<img src="http://gipcitricos.ivia.es//wp-content/uploads/2010/08/Recomendaciones-copy.jpg" width="215" height="150" alt="Recomendaciones" title="Recomendaciones" /><br/>En este punto se describen en detalle los elementos más importantes del circuito hidráulico y,  en el caso de los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<img src="http://gipcitricos.ivia.es//wp-content/uploads/2010/08/Recomendaciones-copy.jpg" width="215" height="150" alt="Recomendaciones" title="Recomendaciones" /><br/><p>En este punto se describen en detalle los elementos más importantes del circuito hidráulico y,  en el caso de los equipos asistidos por aire, del sistema de  generación del caudal de aire. Todos los circuitos hidráulicos de las máquinas para la distribución de tratamientos están formados por: el depósito, la bomba, el manómetro, las boquillas, y los filtros.</p>
<p><b>Depósito</b></p>
<p>El depósito es el lugar donde se prepara y mantiene el caldo que se ha de pulverizar. En el mercado actual se emplean dos materiales para la construcción de los depósitos: la fibra de vidrio (poliéster) o el polietileno. Los depósitos de poliéster son más caros y difíciles de limpiar interiormente, pero se pueden reparar con facilidad en caso de rotura. Los de polietileno son más baratos y se limpian mejor, pero son más frágiles y difíciles de reparar.</p>
<p>Muchos productos fitosanitarios son bastante insolubles, o, como ocurre con los aceites minerales, deben mantenerse en una emulsión que es relativamente inestable. Por ello los  depósitos deben tener un buen <b>sistema de agitación</b>. Aunque aún existen algunos equipos con sistemas de agitación mecánicos (palas) (Figura 5), los sistemas hidráulicos (Figura 6) suelen ser más eficaces y consumen menos energía. En ellos, parte del caudal suministrado por la bomba se desvía hacia el depósito y, gracias a una boquilla, se inyecta en el caldo y remueve el líquido del depósito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2978" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-5.-Agitador-mecanico.jpg"><img class="size-full wp-image-1411" alt="Figura 5. Agitador mecánico" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-5.-Agitador-mecanico-e1390822234672.jpg" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 5. Agitador mecánico</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1413" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-6.-Agitador-hidraulico.jpg"><img class="size-full wp-image-1413 " title="Figura 6. Agitador hidráulico" alt="Figura 6. Agitador hidráulico" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-6.-Agitador-hidraulico-e1390834888309.jpg" width="300" height="230" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 6. Agitador hidráulico</p></div>
<p>Según la normativa vigente, los depósitos deben ser de fácil limpieza, con el fin de que  no queden residuos de productos en ellos que se liberen los sucesivos tratamientos. Por ello, no deben ser demasiado rugosos (menos de 100 micras) ni externa ni internamente. También deben tener un indicador de contenido calibrado, duradero y visible desde el puesto del conductor y desde el lugar de llenado. Además, deben poder ser vaciados completamente.</p>
<p>Se recomiendan uno o varios depósitos para el enjuagado del equipo, independientes del de “agua limpia” destinado al operador, con una capacidad al menos igual a la décima parte del volumen del depósito. Asimismo es recomendable que dispongan de dispositivos para la limpieza de bidones de productos fitosanitarios, con posibilidad de recuperar y transferir el agua de limpieza a la cuba.</p>
<p>La estanqueidad del depósito es clave para una aplicación segura y respetuosa con el medio ambiente y debe ser comprobada periódicamente.</p>
<p><b>Bomba</b></p>
<p>La bomba es uno de los elementos más importantes del equipo. Proporciona la presión necesaria al circuito hidráulico. En la actualidad se comercializan dos tipos de bombas: las de pistones (Figura 7) y las de pistón-membrana (Figura 8). No disponemos de datos que indiquen cuales son las de mejores prestaciones. En ambos casos, las bombas pueden acompañarse de amortiguadores, cuya misión es mantener la presión constante y evitar los altibajos en la misma que producen las emboladas.</p>
<p>Se debe revisar periódicamente la conservación de la estanqueidad de la bomba, su adecuada lubricación y el correcto estado de los pistones o de las membranas.</p>
<div id="attachment_1414" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-7.-Bomba-de-pistones.gif" target="_blank"><img class="size-medium wp-image-1414" title="Figura 7. Bomba de pistones" alt="Figura 7. Bomba de pistones" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-7.-Bomba-de-pistones-300x283.gif" width="300" height="283" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 7. Bomba de pistones</p></div>
<div id="attachment_2979" style="width: 160px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-8.-Bomba-de-pistón-membrana.jpg" target="_blank"><img class="size-thumbnail wp-image-2979" title="Figura 8. Bomba de pistón-membrana" alt="Figura 8. Bomba de pistón-membrana" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-8.-Bomba-de-pistón-membrana-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 8. Bomba de pistón-membrana</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Manómetro</strong></p>
<p>Un elemento muy importante en el equipo es el manómetro (Figura 9). Es prácticamente el único indicador del que dispone el aplicador para saber si está realizando su trabajo adecuadamente. No hemos de olvidar que la presión influye sobre el caudal que sale por las boquillas y sobre el tamaño de las gotas que producen. Por lo tanto, la presión es, junto a la velocidad de avance del equipo, un factor determinante sobre la efectividad del tratamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Conviene recordar que la presión a la salida de la bomba, que es donde suele encontrarse el manómetro, no es la misma que en las boquillas ya que se producen pérdidas de carga en las conducciones. Por ello se recomienda conocer estas pérdidas y tenerlas en cuenta a la hora de realizar los tratamientos.</p>
<div id="attachment_2980" style="width: 160px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-9.-Manómetro.jpg" target="_blank"><img class="size-thumbnail wp-image-2980" title="Figura 9. Manómetro" alt="Figura 9. Manómetro" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-9.-Manómetro-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 9. Manómetro</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>Boquillas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las boquillas son los elementos activos del equipo (Figura 10). Su misión consiste en dividir el flujo de caldo en pequeñas porciones. Las boquillas que más se emplean en la actualidad para distribuir insecticidas son las de turbulencia, bien de cono hueco o bien de cono lleno. Éstas boquillas constan de dos partes: difusor y núcleo, ambas piezas se encuentran bien por separado o integradas en un cuerpo plástico.</p>
<div id="attachment_1417" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-10.-Boquillas.jpg"><img class=" wp-image-1417 " title="Figura 10. Boquillas y sistema antigoteo." alt="Figura 10. Boquillas y sistema antigoteo." src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-10.-Boquillas-300x225.jpg" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 10. Boquillas y sistema antigoteo.</p></div>
<p>Es conveniente recordar que el caudal que sale por una boquilla es aproximadamente proporcional al cuadrado del diámetro del orificio y a la raíz cuadrada de la presión. Por lo tanto:</p>
<ul>
<li>para aumentar el caudal de manera considerable se recomienda cambiar la boquilla por una de orificio mayor en lugar de aumentar la presión.</li>
<li>el desgaste de la boquilla se traduce rápidamente en un aumento del caudal proporcionado por la misma: una boquilla que proporciona más del 10% del caudal nominal debe ser inmediatamente reemplazada.</li>
<li>si la boquilla se obtura, se observa una reducción notable del caudal que proporciona. Para limpiarla, se recomienda utilizar agua limpia y un cepillo suave. Jamás se debe soplar con la boca (peligro de intoxicación) ni utilizar un alambre (estropea la boquilla) para desembozarlas.</li>
</ul>
<p>Los fabricantes de boquillas facilitan unas tablas en las cuales aparece el caudal que deben suministrar las boquillas en función de la presión (Anejo 1). Como norma general se considera que las boquillas deben ser reemplazadas cuando el gasto de caldo sobrepasa el 15%  del nominal. El caudal suministrado a cada lado del equipo debe ser similar.</p>
<p>A menudo se utilizan boquillas de diferente calibre según su posición relativa respecto a los árboles, con el fin de adecuar la cantidad de caldo que se distribuye a la vegetación con la que se enfrentan.</p>
<p>Según el material del que están fabricadas, las boquillas pueden ser:</p>
<ul>
<li>de cerámica: Presentan una gran resistencia al desgaste, pero producen gotas con una distribución de tamaños muy amplia.</li>
<li>de acero inoxidable o materiales plásticos: Se desgastan con mayor rapidez, por lo que deben ser controladas cada cierto tiempo. Sin embargo presentan una distribución más homogénea de tamaños de gota.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Actualmente en la mayoría de los equipos se dispone de un sistema antigoteo (Figura 10), cuya función es evitar que el líquido que queda en los conductos se pierda por las boquillas. Para que las boquillas proporcionen el caudal máximo el agujero del sistema antigoteo debe alinearse con el agujero de la boquilla.  Esto es muy importante que lo tengamos en cuenta a la hora de orientar las boquillas en los turboatomizadores ya que se deberán orientar también los antigoteos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Filtros</strong></p>
<p>Los filtros tienen como misión conservar el equipo en buen estado de funcionamiento. Deben proteger a la bomba (Figura 11) y a las boquillas, evitando la entrada de partículas que produzcan la abrasión de los elementos fijos o móviles o la obturación de las boquillas (Figura 12).</p>
<div id="attachment_1418" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-11.-Filtro-a-la-entrada-de-la-bomba.jpg" target="_blank"><img class="size-medium wp-image-1418" title="Figura 11. Filtro a la entrada de la bomba" alt="Figura 11. Filtro a la entrada de la bomba" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-11.-Filtro-a-la-entrada-de-la-bomba-300x164.jpg" width="300" height="164" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 11. Filtro a la entrada de la bomba</p></div>
<div id="attachment_2981" style="width: 160px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-12.-Filtro-a-la-entrada-del-depósito.jpg" target="_blank"><img class="size-thumbnail wp-image-2981" title="Figura 12. Filtro a la entrada del depósito" alt="Figura 12. Filtro a la entrada del depósito" src="http://gipcitricos.ivia.es/wp-content/uploads/2010/07/Figura-12.-Filtro-a-la-entrada-del-depósito-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Figura 12. Filtro a la entrada del depósito</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ventilador</strong></p>
<p>Como se ha indicado anteriormente los equipos asistidos por aire disponen de un ventilador axial que se encarga de provocar el movimiento de las hojas y de transportar las gotas hasta su destino final.</p>
<p>Es muy importante señalar que es el elemento que más energía consume. Por tres motivos: la calidad del transporte de las gotas, la generación de movimiento en las hojas para poder tratarlas adecuadamente y el elevado consumo de energía, el diseño del ventilador es decisivo en las prestaciones del equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">La salida de aire debe ser simétrica a ambos lados del equipo. Las rejillas de aspiración deben mantenerse limpias de hojas y suciedad, con el fin de no reducir la eficacia del ventilador.</p>
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